miércoles, 25 de julio de 2018

FanFic Accidentalmente (YUGIOH- S&J) Cap 16


Hola de nuevo, después de décadas, aquí esta lo ultimo que escribí, digamos la calma antes de la tormenta.
ADVERTRENCIA: R18, osease, Lemon en este capitulo.

Capitulo 16   Bittersweet


En el momento en que me puse de pie y dije esas palabras me sentí como una persona diferente. Dicen que las heridas, los tiempos difíciles seguidos de la redención y el perdón son los que le dan la madurez y el crecimiento a una persona, pero ¿acaso el amor no puede hacerlo también?

Desde que caí poco a poco por Seto Kaiba sentí la realidad de los sentimientos. Antes apenas y lograba comprender algo sobre el amor, el choque emocional que tuve al enterarme de los deseos de Mokuba fue una clara demostración de mi torpeza e inmadurez, ¿Por qué, si no, pensé que podía encontrar alguna solución a su amor? fui un tonto, pero aun así me alegro, porque mi estupidez me llevo a ser el hombre que soy ahora, parado frente a mi rival y amigo, declarando claramente mis intenciones, se que el dolor es inevitable, pero estoy dispuesto a enfrentar lo que venga, cargaré con la responsabilidad de todos mis actos, y odio ser yo quien este lastimando a mi amigo, pero ahora sé, que los sentimientos que Mokuba tiene están lejos de ser correspondidos, lo escuché de Kaiba, pero eso no significa que no sean valorados, sin embargo, quiero ser yo quien tenga esta batalla, no Seto, prefiero que él no sea quien tenga que dañar a Mokuba, prefiero ser yo, porque sé que Mokuba puede odiarme y renegar de mi, puede vivir con el hecho de que yo le lastime, pero si se trata de su hermano, el sentiría que perdió todo, una sola herida hecha por Seto, podría ser fatal para el corazón de Mokuba. Me hubiera gustado decírselo yo, me hubiera gustado que no se hubiese enterado de esa manera, pero las cosas se dieron de esa forma por una razón…

No planeé nada de lo que dije, fue mi corazón hablando, y por eso comprendo a Mokuba cuando me dijo que no esperara su comprensión y aprobación así de fácil, es su amor por Seto hablando, pero el mío también le dijo la verdad, quizá ambos estamos mal, no puedo saberlo porque no tengo más experiencia que esta, esto por lo que pasamos ambos es nuestra primera vez, pero a diferencia de Mokuba, yo tuve la fortuna de ser aceptado y amado de vuelta.

Tomé asiento de nuevo dejando de ver el camino donde antes Mokuba había corrido. No sabía cómo explicaría esto a Seto, pero solo siento la necesidad de verlo y que me abrace. Y es así como el amor funciona, cada vez que una emoción empieza dominarte, sientes la imperiosa necesidad de refugiarte en esa persona, porque sabes que no importa qué, con él a tu lado estarás bien, que por más terrible que pueda ser, si estas a su lado no puede ser tan malo. Y esa así que me siento una basura de nuevo, porque Mokuba no puede refugiarse tan fácilmente en ese amor. Yo no sé qué haría ahora sin él, si no pudiera correr a sus brazos. Es por eso que mi deseo es que el encuentre algo como esto, alguien que lo ame a pesar de todo.

Sin haber tocado mi bebida, me fui dejando el dinero sobre la mesa y corrí a su encuentro. Quizá debía haber pensado mejor y tomado algún transporte, pues la Kaiba Corp no estaba tan cerca, sin embargo, correr me dio un sentimiento de alivio, o quizás era el haber dicho la verdad al fin, no lo sé, pero a pesar de lo mal que aun estaban las cosas no pude evitar que se colara un poco de dicha, aunque no se podía llamar totalmente así, era más como un sentimiento agridulce, era bittersweet. Llegue al edificio jadeante y me tomo unos minutos recuperarme antes de poder hablar con la recepcionista.

-¿puedo ayudarle en algo?-me dijo la mujer cuando notó que me acerqué a su encuentro.

-disculpe, ¿en que piso esta la oficina de Seto?- ella quedó un poco descolocada. Mierda, le llame por su primer nombre, quizá por eso ella se sorprendió, solo espero que no se sujete a malinterpretaciones. Aunque ciertamente no estarían en error si lo pensaran pero se supone que es un secreto así que si estaría mal aunque ahora que Mokuba lo sabe creo que me importa un pepino si se sabe o no, pero pues no se que opine Kaiba al respecto, rayos estoy divagando de nuevo…

-¿señor?-ella llamó mi atención- ¿tiene alguna cita previa…?- maldición, es verdad, como demonios va a dejar pasar a un estudiante así de fácil a una oficina, en que estaba pensando. A veces se me olvida que Kaiba no es tan mortal como yo pienso.

-ah… no, pero- bingo! Es mejor llamarle directamente al celular- espere…- tome mi móvil y le marque, justo al segundo timbrazo escuché que contestó.

-Joey?- respondió con esa voz tan única del él, a veces no lo nota, pero se le escapa un poco de ansiedad cuando responde mis llamadas, totalmente diferente de cuando él es quien marca donde responde totalmente seguro de sí mismo. No pude evitar sonreír ante este hecho.

-estoy abajo, olvide por completo que no es como en tu casa donde puedo entrar fácilmente-dije torpemente, pues al ser amigo de Mokuba, los empleados me conocían y llegaba cuando yo quería, sin embargo la corporación era un sitió al que rara vez había ido, supongo que por eso la secretaria me miraba aun como un bicho raro, para ellos el jefe era como todo un hombre y supongo que  asociarlo con un estudiante de preparatoria tan normal como yo para ellos era algo muy bizarro, ¿me pregunto qué cara pondrían si supieran que salimos como pareja?

-¿aquí en la corporación?- dijo algo asombrado. Le respondí afirmativamente-¿paso algo?- dijo preocupado como siempre.

-bueno…-no es que haya pasado nada grave, como un accidente, pero tampoco es como si Mokuba ya estado feliz de oír que estamos saliendo.

-entiendo… hablemos aquí arriba, solo pásame con la recepcionista-dijo y yo obedientemente le ofrecí el teléfono a la mujer que aun estaba algo descolocada.

-conteste por favor-dije notándola dudosa. Después de un par de cinco “si señor”  ella me llevó a una habitación detrás de recepción dentro de un elevador privado que según ella me llevaba directo a la oficina de Kaiba y se fue haciendo reverencias algo asustada. Me hizo reír su comportamiento, pues siempre había visto que Seto era temido y respetado por sus empleados, pero cuando comparaba todo esto con el dulce pingüino que yo conocía me causaba mucha gracia, quisiera ver qué cara pondrían después de verlo dormir, o arrugar tiernamente la nariz cuando no le parece algo. Oh Ra, seguro que en este momento tenía esa estúpida mirada de enamorado… pero es que tratándose de Seto, no me controlo… al abrirse las puertas me recibió la figura de mi querido novio con un semblante algo preocupado,  pero desgraciadamente lo que más llamó mi atención fue que su uniforme había sido reemplazado por su traje blanco que comúnmente usaba para trabajar. ¿Acaso siempre había lucido así de sexy con ese traje? Maldecía mis hormonas de adolescente que me traicionaban en un momento tan inapropiado.

-¿Joey estas bien?-dijo al ver que me quedé paralizado. Lo sentí, enrojecí inmediatamente, así que me lance mejor a abrazarlo para evitármela pena de ser cachado en mi último pensamiento. Sabía que solo lo preocupaba más, pero esto de ser extremadamente atraído por él era algo nuevo para mí. Era como esa vez que lo besé, no podía sacármelo de la cabeza, al igual que ahora que  tuve relaciones, tampoco podía dejar de desearlo otra vez. Eso era tan embarazoso. Sentí como tomaba mi rostro con sus manos, levantándolo para verme directamente, estaré perdido, esos ojos azules me derretirán en un segundo- Joey…- se quedó asombrado, supongo que debía tener una rostro muy vergonzoso en este momento, con mi cara toda roja. No pasó ni tres segundos de eso cuando sentí que me besaba salvajemente. Oh… el paraíso. Deje que su lengua fuera todo el camino hasta saciarse, y en el proceso la saboreé con imperiosa necesidad, tome sus labios con mis dientes en desesperación por atraerlo más hacia mí, además de haberme pegado como garrapata a su cuerpo una vez que fui besado, quien sabe cuán lejos hubiéramos llegado si no fuera porque las puertas de elevador nos golpearon queriendo cerrarse al habernos quedado a medio camino.

-auch-expresé por el golpe. Me quite de en medio y las pertas de cerraron ahora totalmente. Demonios… quería estar en otro  lugar en este momento… con una cama quizá… ¡estúpido Joey deja de pensar eso! Primero lo primero, Mokuba- siento haberte preocupado… -le dije primero al fin viéndolo a la cara. Sin embargo esa tensión no se iba… demonios… esta era la llamada “tensión sexual”.

-¿dime que sucedió?-dijo llevándome de la mano hacia su escritorio, se sentó en la silla conmigo sobre sus piernas.

-Mokuba no lo tomó muy bien-le dije, lo cual le tomó por sorpresa- el nos vio ayer besándonos fuera de mi casa, lo sabía antes de que le dijera- el asintió comprendiendo que su hermanito por ahora se sentía traicionado y era normal estar molesto por eso, aunque me gustaría explicarle que esa no es la única razón…

-ya veo… hablaré con él- en este punto no sabía si eso era una buena idea o no, pero, debería confiar en que las cosas macharían para bien en el futuro. Suspiré y asentí.- lo siento- ¿por qué se disculpa? Y además porque esta sonrojado, eso no hace más que revivir mis estúpidos deseos de querer comérmelo a besos, debió haber visto la duda en mi interior porque siguió hablando- por haberte atacado así cuando llegaste…-oh… se refiere  al beso- estabas tan lindo que no me resistí- como es que decir lo siento le causa un rubor y con  las cursilerías puede afilar la mirada de  ese modo tan sexy… estúpido Kaiba, ahora yo estoy ruborizado.

-pues no es que no lo haya querido…-me regaló otra sonrisa coqueta y sus intenciones de besarme fueron tan claras para mí como el agua que estaba colocada en un vaso sobre su escritorio. Revoloteantes mariposas jugaban por todo el interior de mi estomago y un hormigueo intenso llego a la zona de mis caderas al tomar más conciencia de que estaba sentado en el regazo de Seto. A veces me pregunto si lo que tengo no es solo una insana obsesión hacia ser tocado por este hombre, pero cuando tanta dicha es golpeteada desde mi pecho con solo el sentir de sus caricias es cuando digo esto debe ser amor. Nada que sea insano puede llegar a completar tanto a una persona, a pesar de las circunstancias, los pleitos, las heridas y todas las demás personas, piensas: claro… puedo soportarlo porque estás conmigo y proteger esto que tenemos… a veces mis propias palabras me abruman, tanto amor loco, tantos involucrados… aun soy joven, pero sé que daría todo por esto, ¿será por mi juventud? ¿será por el primer amor?
Eso me asusta… es el primero, el único, ¿qué tal si no es el destinado? ¿Qué tal si todo lo que he hecho, a las personas que he herido, que tal si es en vano?

-Joey…-abro los ojos y veo su rostro, nos hemos separado del beso. El abandono me abruma y buscó su calor. De nuevo las mariposas y el golpeteo feliz me envuelven. No. No es en vano. Aunque al final Seto no esté conmigo, este tiempo y este amor, aunque se trate de un parpadeo, lo valdría todo. No creo en la vida poder olvidarme de este sentimiento, de este querer. De sus brazos firmes contra mi espalda, sus labios suaves y perfectos, todo su cuerpo que me sostiene como si fuera de cristal. Me siento tan preciado que a veces es inevitable pensar que no lo merezco, y así como este siempre perfecto amor me llena de un sentimiento agridulce. Temo por lo que aun no ha sido… pero si hay algo que pedo asegurar, es que nadie en el mundo amaré de la misma forma que lo amo a él ahora mismo…- salgamos de aquí…-me dijo tras dejar el segundo beso. Le di un casto beso en respuesta y me levante de su regazo. El tomó mi mano y antes de levantarse tomó el teléfono y presionó un botón-ven un momento-dijo y colgó, en seguida un hombre castaño de piel morena y ojos verdes entró- me iré a casa ahora, manda los reportes a mi correo y deja los papeles pendientes de firmas en mi escritorio, los revisaré mañana a primera hora, si hay algo que necesite urgencia mándalo con Roland a la mansión y lo atenderé en cuanto me sea posible. Es todo. Nos vemos mañana- dijo levantándose finalmente de la silla. El hombre no perdió de vista nuestras manos entrelazadas, por un momento entre en pánico, pero recordé que si Mokuba sabía, no habría porque ocultarse. Lejos de lo que pensé que pasaría, el joven me sonrió secarronamente, probablemente era alguien de confianza si Seto no se molestó si quiera en disimular nuestra relación.

-entendido señor- dijo  el joven antes de salir. Me molestó un poco la manera en que me miró, como si fuera divertido para él. Sin embargo lo olvide por completo una vez entramos al ascensor y volví a ser asaltado por la boca de mi novio, vale a quien le importaba ese sujeto de todas formas…

Contrario a lo que pensé nos subimos en un coche y en menos de quince minutos arribamos a su departamento. Al parecer yo no era el único que estaba pensando con los pantalones aquí. Me alegro bastante tener esa conexión con Kaiba, había notado que varias veces cuando yo quería algo de él, una mirada o un beso, lo obtenía porque Seto también lo deseaba, lo cual lo hacía más sencillo para mí y mucho menos vergonzoso. Hasta ahora note que nunca había entrado a la habitación del departamento, no tenía nada en particular, solo una cama suficiente para que cupieran dos personas, un closet muy pequeño y una mesa de noche. Entre besos fuimos acercándonos a la cama, pero antes de caer a ella me quite, no sabía si eran mis hormonas o si era ese endemoniadamente sensual traje que traía puesto, pero me sentía lo suficientemente activo para querer cumplir una fantasía, así que empuje a mi pingüino desconcertado hacia la cama y me subí encima. El sonrió y posó sus manos en mis caderas, solo acariciando suavemente. Eso solo me decía que me dejaba a cargo. Hacía nada yo era el chico que se asustó de su primera vez, y ahora… heme aquí…

Con su ayuda me quite la chaqueta del uniforme y la camiseta interior dentro de los besos que nos dábamos el uno al otro. Me desabrochó el cinturón y el pantalón hábilmente mientras yo aflojaba su corbata y desabotonaba los dos primeros botones. Bese esa parte de cuello mientras el se desasía del resto de mi ropa. Supongo que pensó que yo le quitaría el traje, pero en mis planes estaba todo lo contrario. Deje desarreglada la parte de arriba y me dirigí directamente hacia su deseoso miembro, solo quite las partes necesarias de la prenda para sacarlo y estimularle. Seto  se dejó hacer pero a tientas empezó a atenderme también, por alguna razón la urgencia de tenerlo dentro me había asaltado desde que lo vi con este traje así que le indiqué guiando su mano que me preparara de una vez. Me sentí poseído por una estrella porno, ¿donde había quedado mi inocencia?... ha si ya me acuerdo, en mi cuarto hace ya varias noches, y la insana mente de adolescente y los días de deporte en la escuela con el glorioso cuerpo de Kaiba en todo su esplendor no era una buena manera de mantener mi castidad mental en un nivel de decencia aceptable. Después de una preparación algo precipitada me importó un bledo y lo invité a entrar en mí. El dolor me recordó la importancia de prepararme bien, pero ya estaba hecho, quedé quieto hasta que logré relajarme, gracias a las caricias de Kaiba y a que aun estaba demasiado excitado con la sensación de la fina tela de la prenda en mi trasero y piernas. Comencé a moverme y entramos en un frenesí de embestidas y saltos que no duró mucho porque luego fui puesto en la cama boca arriba y penetrado salvajemente por mí amante. Como era de esperarse pronto llegue al más glorioso orgasmo que jamás había experimentado en la vida. La verdad es que no noté cuando Seto llegó también, solo supe porque salió de mi interior dejando la sensación del semen dentro.

-veo… que te gustó el traje…- dijo aun con la respiración agitada. Me ruborice al instante, pues creo que fue demasiado obvio, pero no me arrepiento de nada. Escuché su ligera risa. Me abrazó jalándome hacia él quedando frente a frente. Me besó lentamente… saboreando mis labios sin introducir su lengua, solo así como si no hubiéramos tenido un poco de sexo salvaje hacia momentos. Me dejé hacer por él, recibiendo sus caricias y dándole las propias. Me gustaba mucho cuando hacia esto, porque lo sentía tan intimo y tan mío. Y es aquí cuando la máxima felicidad me atrapaba, estando maleable entre sus manos, sus besos y rodeado de su olor y nada más que eso…

Gemí perezosamente cuando profundizo un poco más el contacto. Me apreté más a su cuerpo y esta vez si quería sentirlo piel con piel, así que jale su chaqueta fuera de su hombro. Lentamente fui ayudando con la labor de quitar cada prenda, primero la chaqueta, lego la camisa, cayeron en algún lugar del cuarto, después seto se elevó por sobre mi deteniéndose a cuatro a verme un momento, y yo al igual admiré su belleza, en serio…era ridículamente sexy verlo sin camisa. Quito sus prendas faltantes. Mi miembro estaba tan despierto como hacía 5 minutos. Cuando al fin estuvo desnudo fue que regreso a mi piel. Si… era mejor así que con la ropa…me gusta tener esa sensación de no saber donde comienza el y donde termino yo. Su aliento sobre mis labios, sus manos por todas partes… hacer el amor así de lento era mucho mejor… cuando se pierde la noción de los minutos y las horas, cuando me acaricia sin llegar al orgasmo y me prueba,  dejándome entre el placer y la decepción de no llegar, cuando me recorre por todas partes con su lengua, sus manos… cuando lentamente se hunde en mi interior y se mueve de una manera queme tortura de extasía, lento y fuerte y a veces rápido y certero… perdí la cuenta de las veces que me vine y de las veces que lo hicimos, solo sé que fue hasta saciarnos…


Continuara…

2 comentarios:

Unknown dijo...

Me alegra mucho que hayas decidido continuarlo <3

Anónimo dijo...

Hasta ahora sigo esperado la continuacion :-(

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